Un escritor de excepción, y un hombre consecuente son algunos de los apelativos hacia el uruguayo que se marchó con la promesa de que sus obras lo mantendrán con vida, mucho tiempo más.
“Porque eres mía, porque no eres mía, porque te miro y muero y peor que muero si no te miro amor, si no te miro”, palabras de Mario Benedetti, un escritor universal, nacido en Montevideo, en 1920. De producción literaria inagotable, durante sus 88 años de vida escribió más de 80 libros, algunos traducidos a más de 20 idiomas. Su obra abarca cuentos, poesía, teatro, ensayos, crítica literaria, crónicas humorísticas, guiones cinematográficos y hasta letras de canciones. Si bien sus ideas políticas podrían generar roces, se le reconoce por su consecuencia. Dejó su huella en el mundo, y por supuesto en los penquistas, porque visitó Concepción en 1962.
Según él relataba, fue un autodidacta, sólo terminó la educación primaria, ya que su padre, un químico farmacéutico que había alcanzado una posición acomodada en Uruguay, fue estafado y quedó al borde de la miseria, coartando cualquier posibilidad de estudios para Mario. Cuando cumplió 18 años emigró a Buenos Aires, y mientras afirmaba su vocación literaria, sobrevivía como taquígrafo de una editorial y oficinista, entre otras actividades. Luego, de vuelta a Montevideo publicó su primer libro de poemas La víspera indeleble (1945) y se casó junto a su compañera de toda la vida, Luz López Alegre, a quien dedicaría sus decenas de libros y poemas. De 1945 a 1975 se dedicó al periodismo en el semanario Marcha, hasta que fue clausurado por la dictadura.
Un montevideano
Ya desde sus inicios como reportero comenzó a involucrarse en política, de hecho participó activamente en el movimiento contra el Tratado Militar con los Estados Unidos en 1949 y en 1971 fundó el “Movimiento de Independientes 26 de marzo”, agrupación a la que Benedetti representó en la coalición de izquierdas Frente Amplio, de la que formaba parte. Luego del Golpe de Estado de 1973 renunció a su cargo en la universidad y, por sus decisiones políticas decide abandonar Uruguay partiendo al exilio a Buenos Aires, para finalmente radicarse en Madrid por 10 años, sin su familia.
El autor de "La Tregua" (1960) y "Andamios" (1996) se autodefinía como “un montevideano”, por lo mismo, durante sus últimos años, solía pasar 6 meses en España y otros 6 en su ciudad natal.
“Montevideo es una ciudad de un clima y un estilo casi provincianos, donde todos los forasteros se encuentran a gusto. Es como si fuera una capital de provincia pero que no tuviera una capital mayor a la que referirse", decía el escritor, que criticó repetidamente el carácter gris y conformista de los funcionarios de esa ciudad en "Poemas de la Oficina" y en "Montevideanos".
El poeta que lo trajo a Concepción
Gonzalo Rojas, considerado el poeta vivo más importante de nuestro país, fue el responsable de la visita del recordado escritor uruguayo a nuestra ciudad en 1962. En aquel entonces, Rojas era director de las Escuelas de Verano de la Universidad de Concepción. “El año 1958 yo puse en marcha los encuentros de escritores dedicados a todos los públicos, sin importar que no fueran ilustrados. De ahí nació “El Encuentro de Escritores Latinoamericanos”. Personalmente viajé en 1960 a la mismísima casa del gran Mario Benedetti, le dije que tenía que venir a Concepción.” Cuenta que en aquella oportunidad, Benedetti tuvo una destacada participación, lo que le sirvió para hacerse aún más conocido de lo que era en ese entonces.
El destacado esc
ritor chileno define al fallecido colega como un “un genuino escritor, con una importancia indiscutible en su país natal y en toda la región. El talento poético, creativo, genuino de nuestro hermano es de primer orden, era todo un escritor de jerarquía. Llegó a tantos públicos encandilados por el amor, sobretodo en España, donde tuvo bastante prestigio. El bello ejercicio de la poesía lírica que realizó es todo un aporte.”
Concepción no fue el único lugar donde los destacados poetas compartieron, ya que se verían nuevamente en Europa. “En nuestra amada España, el editor de la editorial Visor nos reunió varias veces y cada uno hacía lo suyo.”
Ante la muerte de su amigo, el ganador del Premio Cervantes, se pregunta hasta cuándo tendrán importancia los escritores. “El viento del mundo se encarga de ver si lo que hicimos tuvo gracia. ¿Cuánto le durará la gracia a Pablo Neruda?, murió hace poco, pero ¿estará vigente el 3073? Ese es el baile de siempre, porque es muy raro que un poeta tenga tanta vigencia. No duran más de un milenio. Y ahí viene la pregunta más difícil y divertida aún. ¿Qué es un milenio a escala de eternidad?, nada.”
Omar Lara, admirador de la consecuencia de Benedetti
Omar Lara, escritor penquista, expresó que es difícil predecir si Benedetti será olvidado o eternamente recordado por las generaciones futuras gracias a su obra, pero que para él su mayor legado es “su calidad humana, su consecuencia y sinceridad, además de su aire bonachón y su dulce forma de ser”. Lara asegura que Benedetti fue un prodigio de la lucidez y la lealtad, aún viviendo en un tiempo de traiciones políticas.
El escritor, que tuvo la oportunidad de escucharlo en distintas oportunidades, dice preferir los cuentos a los poemas del brillante literato, principalmente por reflejar la idiosincrasia de la gente de su país. Su favorito es el libro de cuentos “Montevideanos”.
Es Imposible definir cuánto tiempo continuará Mario Benedetti en la conciencia colectiva, pero sí es posible afirmar que vivirá mientras haya enamorados de las letras, de la vida y del amor mismo. Su legado se extenderá mientras existan poetas que se inspiren en él para crear y creamos en el poder de las letras.

